DENGUE

 

Una vez más nos vemos en la obligación de prevenir acerca del dengue. Sabemos que el conocimiento y la toma de conciencia son las armas más poderosas para lograr detener su expansión. En esta ocasión profundizamos en las recomendaciones para evitar el contagio. ¡Entre todos podemos frenarlo!

Nos sumemos para decirle NO al Dengue

La República Argentina sufre en estos momentos la peor epidemia de Dengue que se registra en la historia del país. Muchas variables se han dado cita para que esta realidad sanitaria se produzca. La pobreza, la contaminación creciente y el calentamiento global se exponen como factores desencadenantes de esta enfermedad. A la luz de la epidemiología, los casos de dengue en nuestro país crecen de una manera sostenida y alarmante. Debemos destacar que los casos declarados de dengue se sumergen en una importante ola de sub-registros que no permiten dar un número real de casos locales.

¿Qué es el Dengue?

El Dengue es una enfermedad febril aguda causada por cuatro virus (DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4). Las manifestaciones más frecuentes son:

  • Fiebre
  • Dolor de articulaciones y músculos.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos y las erupciones en la piel.

Esta sintomatología resulta similar a la de un cuadro de tipo gripal. Es importante destacar que ante un cuadro de temperatura, dolores musculares y/o erupciones en la piel, debe realizarse una consulta médica a los fines de realizar un diagnóstico correcto y oportuno.

La primoinfección de dengue confiere inmunidad. Esto significa que  el sujeto será inmune para el “tipo” viral que le atacó. Lamentablemente una segunda o subsiguiente exposición de otra variedad viral, conlleva mayor riesgo de padecer el denominado dengue hemorrágico. Esta última, es una de las formas mas serias de dengue.-

¿Quién lo transmite?

El principal vector del Dengue es el mosquito Aedes Aegypti. Se trata de un mosquito pequeño de hábitos diurnos que presenta pequeñas bandas blancas en sus patas. La hembra es la encargada de la transmisión y ésta ocurre cuando el mosquito, luego de haber picado una persona enferma, pica a otra sana. 

La falta de un tratamiento específico de esta enfermedad le confiere a la prevención el arma más efectiva y eficiente para combatirla. Los tratamientos médicos solo pueden aportar una terapia de apoyo. La erradicación del mosquito, evitar sus formas  de reproducción, y eludir  el contacto, son las únicas posibilidades de evitar la enfermedad.

El mosquito Aedes Aegypti requiere de agua estancada para reproducirse, por lo que el aumento de las lluvias ayuda a su multiplicación.  Las altas temperaturas, por otro lado, posibilitan que el crecimiento del virus se desarrolle a mayor velocidad.

Los dramáticos cambios climáticos dados por el calentamiento global y el incremento de lluvias frecuentes e intensas han condicionado la aparición de dengue en regiones donde antes no eran habituales. Estas características han contribuido a la propagación de la epidemia.

La contaminación es sin duda otro elemento que puede incrementar las causas. La acumulación de neumáticos viejos y de todo tipo de objetos que permitan la acumulación de  agua, deben ser eliminados.

 ¿Cómo protegerse del dengue?

La utilización de repelentes y el empleo de mosquiteros son algunas de las más básicas. Por otra parte, resulta clave evitar la existencia de potenciales recipientes de agua, como los mencionados neumáticos u otros objetos.

¿Qué repelentes se pueden utilizar para evitar las picaduras?

Los repelentes más eficaces son aquellos que contienen DEET (N,N dietil.m-toluamida), y deben reponerse cada 4 horas si la exposición puede llegar a ser prolongada.

Dengue y los Niños

La Academia Americana de Pediatría recomienda el uso de repelentes con  concentraciones menores  de DEET cuando el mismo deba ser aplicado en los niños. Los porcentajes mas adecuados deben contener solo un 30% de su concentración. La misma entidad indica que  solo deben usarse en niños mayores de dos meses.

Recomendaciones útiles

  • Proteja la cuna y el cochecito del bebe con tules o redecillas cuando deba permanecer en exteriores. Si es tul debe ser de buena calidad y sus orificios lo suficientemente pequeños para evitar el ingreso del vector.
  • Cuando se deba usar un repelente en un niño, aplíquelo con sus propias manos y después en el niño. No es aconsejable colocarlo en las manos de los niños, estos podrían llevarlas a su boca e intoxicarse.
  • No utilice repelentes en áreas donde la piel se encuentre irritada.
  • Evite el contacto con los ojos y los oídos de los menores.
  • No permita que los niños pequeños se coloquen el repelente.
  • Se desaconseja el uso de repelentes que vienen asociados a bronceadores.
  • El uso de mosquiteros en ventanas es recomendable.

 Estas recomendaciones fueron actualizadas por la academia de Pediatría  en Abril del 2009

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Para más información www.cmvirtual.com.ar

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