Disfunción Sexual Femenina

La disfunción sexual femenina es un problema que aqueja a muchas mujeres, aunque no lo identifiquen como tal. Podemos definirla como una alteración en el deseo sexual. ¿Por qué la alteración en el deseo se considera una disfunción sexual? Esto es así porque toda disminución de deseo se encuentra acompañada de una baja respuesta en el organismo para llevar a cabo una relación sexual. Un ejemplo concreto es la falta de lubricación vaginal, que impide una penetración placentera.

 ¿Qué tipos de disfunción sexual conocemos?

 Podemos citar las siguientes disfunciones sexuales femeninas:

– Disminución del deseo sexual: puede tratarse de una disfunción leve que provoca sólo falta de interés, o una disfunción más aguda que llegue incluso hasta una aversión o fobia a mantener relaciones sexuales.

– Falta de excitación sexual.

– Imposibilidad de tener orgasmos.

– Dispareunia: supone dolor en la relación sexual. 

-Vaginismo: definido como una contracción involuntaria del tercio externo de la vagina que dificulta o impide la penetración.

¿La disfunción sexual femenina es frecuente?

En nuestro medio y acorde a lo observado en varias encuestas sobre salud sexual femenina, podemos asegurar que esta disfunción femenina existe en un porcentaje significativo.

De las mujeres encuestadas que manifestaron tener problemas, el 50 por ciento expresó dificultades para lograr un orgasmo, refiriéndose además a la falta de interés en el sexo. Un porcentaje menor de las encuestadas expresó sufrir dolor en las relaciones, y un número más bajo de mujeres se refirió al vaginismo.

¿Qué factores predisponen a estos trastornos?

Uno de los factores generadores de esta disfunción es la menopausia. Esta involucra importantes cambios hormonales que incluyen falta de lubricación vaginal, la disminución del tamaño de las paredes de la vagina y la pérdida de la libido.

Otro factor puede ser el consumo de alcohol, o de fármacos como antidepresivos, algunos antipsicóticos, anfetaminas, diuréticos, tranquilizantes.

Las enfermedades crónicas también se encuentran entre los posibles causantes de la disfunción sexual femenina; tratándose de enfermedades como hipertensión arterial, enfermedades crónicas renales, cirugías genitales, hipotiroidismo y otras.

Y por ultimo, el estrés es un causante más de este tipo de disfunciones.

¿Qué tratamientos existen para estas disfunciones sexuales femeninas?

Afortunadamente existen terapias adecuadas para resolver la gran mayoría de las disfunciones sexuales femeninas. Existen terapias sexuales breves que son de mucha utilidad para la superación de las disfunciones sexuales femeninas, y de acuerdo al tipo de disfunción, y a su grado, éstas pueden tratarse con medicamentos, psicoterapia y hasta cirugía.

 

Recuerda:

El auto conocimiento del cuerpo es fundamental para lograr una sexualidad plena: Reconocer y explorar tus propias posibilidades y expresarlo a tu pareja ayudará a encausar plenamente tu sexualidad.

Si percibes dificultades haz una consulta con tu médico de cabecera o ginecólogo, ellos tienen los medios para orientarte y brindar una solución a tu problema.

Realizar un control clínico para descartar enfermedades orgánicas es muy importante.

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